martes 23 de junio de 2009

GABRIEL GARCÍA MORENO, EL TOMÁS MORO DE AMÉRICA

Martir del liberalismo en defensa de su patria y el cristianismo

Nacido el 21 de diciembre de 1821 en la ciudad portuaria de Guayaquil (Ecuador), en el entorno de una familia acomodada, criolla por parte de madre y española de León por parte de padre. Los García siempre mantuvieron en el proceso de independencia americano una posición fiel a España y de amor a la Madre Patria, que heredaría el pequeño Gabriel, el más pequeño de ocho hermanos. A diferencia de sus hermanos, Gabriel mostró una salud delicada que le obligaba a recibir la enseñanza en casa. En el tiempo de la juventud de Gabriel, su país aún esta conformándose. Nace español, transcurre su niñez como ciudadano dela Gran Colombia bolivariana, luego de la pequeña república de Guayaquil, después del Perú y finalmente transcurrira su vida como ecuatoriano y Gabriel se convertirá en el padre de esta pequeña nación hispanoamericana. En septiembre de 1836, Gabriel debe partir a Quito para seguir sus estudios universitarios en la Universidad de San Fulgencio. En el centro el joven de Guayaquil pronto sobresalió por su capacidad de estudio en Filosofia y Leyes. En un principio se inclinó a ser sacerdote, pero los problemas de su patria le decidieron a tomar el camino de la política, para defender a la Iglesia de las legislaciones liberales anticlericales. En 1845 participa en una revuelta armada contra el tirano liberal Flores, iniciando una vida pública centrada en la lucha contra el liberalismo ecuatoriano. Al año siguiente se casará con Rosa Ascásubi, de familia adinerada, cuyos dos hermanos son los más estrechos colaboradores de Gabriel. El matrimonio se verá bendecido por tres hijas, pero que fallecen al poco de nacer. Entretanto, Gabriel se va haciendo famoso desde las páginas del periódico El Vengador, desde el cual denuncia los intentos de los liberales de Flores por hacerse de nuevo con el poder. Sin embargo, los problemas políticos de su patria le obligan a realizar un viaje a Europa de dos años, donde se quedará prendado de la reacción intelectual católica contra el liberalismo radical de 1848. A su vuelta, Gabriel se compromete en la defensa de los jesuitas, recientemente expulsados de Colombia. En 1850 escribe su opúsculo Defensa de los jesuitas. Sin embargo, también el gobierno ecuatoriano se sumará a la expulsión de los hijos de San Ignacio. Al año siguiente vuelve a la activida pública desde las páginas del periódico La Nación, desde el cual ataca al general José María Urbina, factotum del liberalismo anticlerical ecuatoriano y presidente de la república. Sus ataques le valdrán la detención y la entrega a las autoridades colombianas, desde donde escapa al exilio. De esta forma permanecerá dos años en Perú y Francia. En el país galo, Gabriel estudiará Geología, Botánica, Vulcanología e Historia de la Iglesia, frecuentará a diario los sacramentos y desde entonces su vida como defensor de la iglesia guardará una coherencia con su vida espiritual. Bajo el reinado de Napoleón III, Gabriel se dará cuenta del desarrollo alcanzado por la iniciativa de un ejecutivo fuerte, dedicado a transformar favorablemente la sociedad. En 1856 el nuevo presidente Robles decreta una amnistía y Gabriel puede volver a su país. La popularidad alcanzada por el líder católico opositor le lleva a ser alcalde de Quito y rector de la destartalada universidad. De su estancia en Francia, Gabriel intentó mejorar la fisonomía de la capital ecuatoriana y potenciar las investigaciones científicas, encargándose él mismo de las clases de química. Su labro se ensalzó desde La unión Nacional, nuevo periódico que le sirvió de cabalgadura contra el liberalismo radical. Al año siguiente y a pesar del caciquismo establecido, García Moreno consigue el acta de senador. Sin embargo, la escusa de una guerra contra el Perú le permite al presidente Robles establecer una dictadura y obliga a Gabriel a exiliarse al país andino del sur. Es el peor momento para el Ecuador, estalla la guerra civil y cuatro gobiernos intentan quedarse econ el poder, mientras Colombia y Perú entran en negociaciones para repartirse el país. El presidente Robles es derrocado cuando en la esperanza de mantenerse en el poder ofrece las Galápagos a los Estados Unidos. García Moreno forma parte del obierno provisional, es derrotado por los colombianos y solicita el asesoramiento militar de Flores, que estaba exiliado. Juntos derrotan a los liberales propios y de los países vecinos. En 1860, Gabriel alcanza la máxima magistratura del país, como ejemplo la mitad de su sueldo lo dona al erario público y la otra a obras de caridad. Desde la presidencia se encarga de hacer prevalecer el poder civil sobre el militar, mandando incluso azotar a un general. En 1862 establece un concordato con la Santa Sede y llama a diferentes órdenes religiosas para iniciar la educación universal de la sociedad. En este período, hace frente a varias conspiraciones de lberales refugiados en Colombia y Perú y a un par de enfrentamientos armados con la república colombiana que acaban en desastre para los ecuatorianos. En 1865 abandona la presidencia y es nombrado embajador en Chile, enviudado recientemente, se casa con su sobrina Mariana Alcázar. En el viaje hacia Santiago, aplazar por Lima es víctima de un atentado, del que sale ileso, pero le acusan las autoridades peruanas de intento de homicidio, por que al intentar defenderse con un arma podía haber matado al terrorista, quien fue absuelto. Dos años después es nombrado gobernador de Imbabura, región que había sufrido un terrible terremoto con quince mil muertos y donde las capacidades del expresidente quedaron claras al asegurar el orden público y la reconstrucción de la región. En 1869, para evitar un intento de golpe de Estado liberal, Gabriel García Moreno se adelanta y se hace con la presidencia de la república mediante un golpe de fuerza. En su mandato debe hacer frente a varios intentos de derrocamiento de militares liberales que son fuertemente reprimidos. Sin embargo, bajo su gobierno el Ecuador experimentó un gran avance económico, duplicó los ingresos financieros y triplicó las inversiones en educación. Es la primera vez que las niñas y los indios tienen obligación de aprender y alfabetizarse. A parte, la introducción de órdenes religiosas, como los jesuitas, pone al país en contacto con las más modernas técnicas de investigación, los jesuitas provinen de Alemania. En 1873, su acendrada religiosidad le lleva a consagrar al país al Sagrado Corazón de Jesús, siendo el primer país que lo hacía. Su devoción le llevó a formar parte de la congreagación mariana de hombres establecida para los obreros, para que los de su categoría social, pero rivales políticos, no se inquietasen al estar rezando junto la presidente. Sin embargo, su presentación para un tercer mandato lleva a los liberales a una oposición total al gobierno. Desde los círculos masónicos, principales inspiradores ideológicos del radicalismo liberal se defiende con la pluma de Juan Montalvo, el tiranicidio contra el presidente católico. De esta forma, a través de un mercenario colombiano, Gabriel García Moreno sería asesinado el 6 de agosto de 1875 de 14 machetazos y 6 disparos, muriendo de larga agonía en la Iglesia de los jesuitas. Con su muerte, se convirtió en le martir por excelencia de los políticos católicos y en un Santo Tomás Moro redivido en los tiempos actuales.

DEBEMOS SANTIFICARNOS MEDIANTE NUESTRO DEBER DIARIO COMO LAICOS...

"Dichosos los que sufren persecución por causa de la religión,
porque su premio será muy grande en el reino de los cielos" (Mt 5,11).


SANTO TOMÁS MORO
Mártir
(Año 1535)

Tomás Moro fue declarado santo por el Papa en 1935. Un sabio decía:

"Este hombre, aunque no hubiera sido mártir,
bien merecía que lo canonizaran, porque su vida fue un admirable ejemplo de lo que debe ser el
comportamiento de un servidor público:
un buen cristiano y un excelente ciudadano".


SU VIDA

Este es uno de los dos grandes mártires de la Iglesia de Inglaterra, cuando un rey impuro quiso acabar con la Religión Católica y ellos se opusieron. El otro es San Juan Fisher (20 de junio). Tomás significa: "el gemelo". Y en verdad que fue un verdadero gemelo en santidad y en cualidades con su compañero de martirio, San Juan Fisher.

Nació Tomás Moro en Cheapside, Inglaterra en 1478. A los 13 años se fue a trabajar de mensajero en la casa del Arzobispo de Canterbury, y éste al darse cuenta de la gran inteligencia del joven, lo envió a estudiar al colegio de la Universidad de Oxford.

Su padre que era juez, le enviaba únicamente el dinero indispensable para sus gastos más necesarios, y esto le fue muy útil, pues como él mismo afirmaba después: "Por no tener dinero para salir a divertirme, tenía que quedarme en casa y en la biblioteca estudiando". Lo cual le fue de gran provecho para su futuro.

A los 22 años ya es doctor en abogacía, y profesor brillante. Es un apasionado lector que todos los ratos libres los dedica a la lectura de buenos libros. Uno de sus compañeros de ese tiempo dio de él este testimonio: "Es un intelectual muy brillante, y a sus grandes cualidades intelectuales añade una muy agradable simpatía".

Le llegaron dudas acerca de cuál era la vocación para la cual Dios lo tenía destinado. Al principio se fue a vivir con los cartujos (esos monjes que nunca hablan, ni comen carne, y rezan mucho de día y de noche) pero después de 4 años se dio cuenta de que no había nacido para esa heroica vocación. También intentó irse de franciscano, pero resultó que tampoco era ese su camino. Entonces se dispuso optar por la vocación del matrimonio. Se casó, tuvo cuatro hijos y fue un excelente esposo y un cariñosísimo papá. Su vocación estaba un poco más allá: su vocación era actuar en el gobierno y escribir libros.

Para con sus hijos, para con los pobres y para cuantos deseaban tratar con él, Tomás fue siempre un excelente y simpático amigo. Acostumbraba ir personalmente a visitar los barrios de los pobres para conocer sus necesidades y poder ayudarles mejor. Con frecuencia invitaba a su mesa a gentes muy pobres, y casi nunca invitaba a almorzar a los ricos. A su casa llegaban muchas visitas de intelectuales que iban a charlar con él acerca de temas muy importantes para esos momentos y a comentar los últimos libros que se iban publicando. Su esposa se admiraba al verlo siempre de buen humor, pasara lo que pasara. Era difícil encontrar otro de conversación más amena.

Tomás Moro escribió bastantes libros. Muchos de ellos contra los protestantes, pero el más famoso es el que se llama Utopía. Esta es una palabra que significa: "Lo que no existe" (U=no. Topos: lugar. Lo que no tiene lugar). En ese libro describe una nación que en realidad no existe pero que debería existir. En su escrito ataca fuertemente las injusticias que cometen los ricos y los altos del gobierno con los pobres y los desprotegidos y va describiendo cómo debería ser una nación ideal. Esta obra lo hizo muy conocido en toda Europa.

El joven abogado Tomás Moro fue aceptado como profesor de uno de los más prestigiosos colegios de Londres. Luego fue elegido como secretario del alcalde de la capital. En 1529 fue nombrado Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores. Pero este altísimo cargo no cambió en nada su sencillez. Siguió asistiendo a Misa cada día, confesándose con frecuencia y comulgando. Tratable y amable con todos. Alguien llegó a afirmar: "Parece que lo hubieran elegido Canciller, solamente para poder favorecer más a los pobres y desamparados". Otro añadía: "El rey no pudo encontrar otro mejor consejero que este". Pero Tomás, que conocía bien cómo era Enrique VIII, declaraba con su fino humor: "El rey es de tal manera que si le ofrecen una buena casa por mi cabeza, me la mandará cortar de inmediato".

Ya llevaba dos años como Canciller cuando sucedió en Inglaterra un hecho terrible contra la religión católica. El impúdico rey Enrique VIII se divorció de su legítima esposa y se fue a vivir con la concubina Ana Bolena. Y como el Sumo Pontífice no aceptó este divorcio, el rey se declaró Jefe Supremo de la religión de la nación, y declaró la persecución contra todo el que no aceptara su divorcio o no lo aceptara a él como reemplazo del Papa en Roma. Muchos católicos tendrían que morir por oponerse a todo esto.

Tomás Moro no aceptó ninguno de los terribilísimos errores del malvado rey: ni el divorcio ni el que tratara de reemplazar al Sumo Pontífice. Entonces fue destituido de su alto puesto, le confiscaron sus bienes y el rey lo mandó encerrar como prisionero de la espantosa Torre de Londres. Santo Tomás y San Juan Fisher fueron los dos principales de todos los altos funcionarios de la capital que se negaron a aceptar tan grandes infamias del monarca. Y ambos fueron llevados a la torre fatídica. Allí estuvo Tomás encerrado durante 15 meses.

Verdaderamente hermosas son las cartas que desde la cárcel escribió este gran sabio a su hija Margarita que estaba muy desconsolada por la prisión de su padre. En ellas le dice: "Con esta cárcel estoy pagando a Dios por los pecados que he cometido en mi vida. Los sufrimientos de esta prisión seguramente me van a disminuir las penas que me esperan en el purgatorio. Recuerda hija mía, que nada podrá pasar si Dios no permite que me suceda. Y todo lo permite Dios para bien de los que lo aman. Y lo que el buen Dios permite que nos suceda es lo mejor, aunque no lo entendamos, ni nos parezca así".

El día en que Margarita fue a visitar por última vez a su padre, vieron los dos salir hacia el sitio del martirio a cuatro monjes cartujos que no habían querido aceptar los errores de Enrique VIII. Tomás dijo a Margarita: "Mire cómo van de contentos a ofrecer su vida por Jesucristo. Ojalá también a mí me conceda Dios el valor suficiente para ofrecer mi vida por su santa religión".

Tomás fue llamado a un último consejo de guerra. Le pidieron que aceptara lo que el rey le mandaba y él respondió: "Tengo que obedecer a lo que mi conciencia me manda, y pensar en la salvación de mi alma. Eso es mucho más importante que todo lo que el mundo pueda ofrecer. No acepto esos errores del rey". Se le dictó entonces sentencia de muerte. El se despidió de su hijo y de su hija y volvió a ser encerrado en la Torre de Londres.

En la madrugada del 6 de julio de 1535 le comunicaron que lo llevarían al sitio del martirio, él se colocó su mejor vestido. De buen humor como siempre, dijo al salir al corredor frío: "por favor, mi abrigo, porque doy mi vida, pero un resfriado sí no me quiero conseguir". Al llegar al sitio donde lo iban a matar rezó despacio el Salmo 51: "Misericordia Señor por tu bondad". Luego prometió que rogaría por el rey y sus demás perseguidores, y declaró públicamente que moría por ser fiel a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Luego enseguida de un hachazo le cortaron la cabeza.


lunes 25 de mayo de 2009

25 DE MAYO: CONSERVAR-DEFENDER-TRANSMITIR LA HERENCIA


Extracto de la Homilía del Padre Alberto Ezcurra, del 25 de Mayo de 1987, pronunciada en San Rafael, Mendoza en la Parroquia Nuestra Señora de Luján.
"Sermones Patrióticos", Editorial Cruz y Fierro.

(...) "Nosotros hemos heredado esa sangre y ese trabajo. Nosotros hemos heredado una responsabilidad. Porque la Patria es así; la Patria es una herencia que recibimos de nuestros padres y nuestros abuelos y es una herencia que tenemos que transmitir a nuestros hijos y a nuestros nietos y por eso no tenemos derecho a dejar que esa herencia se disgregue. No podemos, no tenemos ningún derecho a transmitirles a nuestros hijos y a nuestros nietos una colonia de cualquier imperialismo en vez de una Patria Soberana. No tenemos derecho a transmitirles esa Bandera que nos hizo Belgrano con los colores del manto de la Virgen vuelta roja con el color de la sangre y con el odio, o esa bandera que cambia su color para transformarse en barras y estrellas. No tenemos derecho a traicionar nuestra herencia, a abandonarla y por eso, cuando hay tantos motivos de preocupación, cuando hay tanta injusticia y hay tanta mentira, cuando hay hambre y no hay trabajo, cuando hay tanto desaliento y cuando hay tantas esperanzas frustradas por los falsos discursos, por las mentiras, por las falsas promesas, por eso tenemos que rezar con más fuerza para darle gracias a Dios por todo lo que le entregó a esta Patria; y también tenemos que constatar con dolor que nuestra Patria argentina está enferma, que nuestra Patria está profundamente herida y que nosotros enfrente a ese dolor y a esa enfermedad de la Patria, no tenemos derecho a seguir aquella política del aveztruz que esconde la cabeza bajo el ala para no ver y que dice "Aquí no pasa nada". Tenemos que tener conciencia del dolor, de la enfermedad de la Patria. Y porque así tiene que ser nuestro amor de la Patria, nos implemente una complacencia sensible, no solamente un sentimentalismo de discurso en la escuela, del desfile y de la Bandera que se levanta, sino conciencia de la realidad de esta Patria y de este pueblo. De esta Patria que es colonia pero que no debe serlo. De este pueblo que tiene que tener aquellos derechos que se le quitan de la fidelidad a esa herencia de la cual nos estamos olvidando. En esta Patria que nació católica y que nació cristiana, que nació bajo los colores del manto de la Virgen.

Por eso hoy celebramos esta Misa levantando nuestra oración de una manera particular por la Patria. Y por eso seguiremos celebrando, sobretodo en determinadas fechas, Misas por esa intención. Misas por la Patria. Para que el Señor se acuerde de nosotros. Para que el Señor nos de a cada uno de nosotros como cristianos católicos y como argentinos la fuerza para cumplir con nuestro deber con esta Patria, cualquiera que sea nuestro lugar, desde el más humilde, de la familia, del barrio hasta los puestos más altos de responsabilidad en la Iglesia, en el gremialismo, en la política, en cualquier lugar donde uno se encuentre, que sepamos cumplir con nuestro deber, que sepamos poner por encima de todos los intereses particulares el Bien Común de la Patria. La Patria es como una nave que marcha hacia un puerto y ¿qué pasa si una nave, en lugar de ponerse de acuerdo todos para orientarla hacia el puerto al cual tiene que llegar unificando el esfuerzo y el trabajo de todos por encima de simpatías o antipatías personales, por encima de disidencias y de pequeñeces; qué pasa si cada uno se pone a trabajar por su cuenta? Esa nave se hunda, esa nave no llega a puerto. Es una empresa de todos, porque Dios quiso que naciéramos aquí; nosotros no nacimos aquí por casualidad en este momento de la historia que se llama la segunda mitad del siglo XX, y nosotros no nacimos por casualidad en este rincón del mundo que se llama la República Argentina. Nacimos aquí porque Dios quiso así. Y cuando la providencia de Dios nos quiso hacer nacer en este suelo, en esta Patria y en este tiempo, tambien nos dio una vocación, nos dio una misión, y nos dio un destino como hombres cristianos. Y entonces tenemos que pedirle a Dios que nos de fuerzas para alcanzar ese destino. Por eso repetiremos en cuanto nos sea posible estas Misas por la Patria.

Pensemos, al rezar por la Patria enferma, en aquellas Misas que celebraba en Polonia ese mártir contemporáneo que fue el Padre Jerzy Popieluszko, donde se reunía alrededor del Altar y delante de la imagen de la Virgen, todo el dolor pero también toda la Fe y toda la Esperanza de un pueblo sojuzgado y de un pueblo perseguido. Y pensemos que el Padre Popieluszko por celebrar aquellas Misas, por rogar por la Patria y por decifr la verdad sobre esa Patria que quería seguir siendo libre y cristiana al mismo tiempo, eso le costó el secuestro, le costó la tortura, le costó la vida.
Estamos muy lejos del Padre Popieluszko, pero sería una gracia de Dios si el Señor, por un amor grande de la Patria y por señalar las llagas y los dolores de la Patria, y por elevar por esta Patria nuestra oración hacia el Cielo, quisiera un día concedernos la gracia del martirio. La gracia más grande que puede tener un cristiano y la que puede tener sobre todo un sacerdote. Pero aún cuando el Señor no nos conceda esa gracia, Él nos pide que seamos capaces de dar la vida por Él y por la Patria, en fidelidad a nuestro deber y en nuestro trabajo de cada día. En la fidelidad a todas aquellas pequelas cosas que el Señor nos pide en nuestra vida cotidiana.
Que Él nos conceda la gracia, así, de ser fieles.

jueves 14 de mayo de 2009

A LOS HÉROES QUE QUEDARON


Yo pisare tu tierra en primavera,
Rezaré en tu criollo campo santo
Llevare entre mis manos la bandera
Que en una cruz austral quedó flameando
Llevare entre mis manos la bandera
Que en una cruz austral quedó flameando

Soldado que en Malvinas te quedaste,
Rezando ese Rosario entre tus manos,
Recuerda si tus ojos se empañaron,
La Virgen fue el consuelo de tu llanto.


Cantando volveré tras esa estrella,
Que aquella heroica gesta fue marcando
Volver algún abril de primavera
Para abrazar los héroes que quedaron
Sigamos tras el rumbo de esa estrella
Malvinas por los héroes que quedaron

Lucero solitario de los cielos,
Vigías que en el sur están velando.
Y aunque quizás algunos te olvidaron
Hay muchos que te seguimos cantando

Malvinas fue la tierra de tu siembra,
Tu ejemplo fue semilla en esos campos,
Sembraste con tu vida nuestras vidas,
Tu noble sacrificio no fue en vano

Cantando volveré tras esa estrella,
Que aquella heroica gesta fue marcando
Volver sin alambrados ni tranqueras
Para abrazar los héroes que quedaron
Sigamos tras el rumbo de esa estrella
Unidos por los héroes que quedaron

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Para ver la letra y escuchar la canción, hacer click con el botón derecho del mouse y abrir en una nueva ventana

(imagen gentileza de Grupo Apostólico Christus Vincit)



domingo 22 de marzo de 2009

TRATADO DE LA VERDADERA DEVOCION DE LA SANTISIMA VIRGEN (Primera entrega)


"Ad Jesum, per Mariam", "A Jesús, por María"...así define San Luis María Grignion de Montfort a María como el mejor camino, el más seguro, para llegar a Cristo Nuestro Rey.

Con este artículo iniciaremos, por partes, la lectura del "Tratado de la Verdadera Devoción de la Santísima Virgen".

"San Luis no ve en María una simple devoción piadosa y sentimental, sino una devoción fundada en teología sólida, la cual proviene del misterio inefable de lo que Dios ha optado realizar por su mediación y por su perfecta docilidad a esa obra. Esto es muy importante, ya que es este desarrollo lo que ha hecho posible la revolución teológica que causó San Luis de Montfort." (www.corazones.org)

Aprovechemos esta lectura, para adentrarnos en este Misterio que es María Santísima, cuyo conocimiento y cercanía nos ayudará a vivir mejor esta Cuaresma, junto a María, para poder permanecer con Ella, firmes al Pie de la Cruz de Cristo.

INTRODUCCIÓN

María en el designio de Dios

1. Por medio de la Santísima Virgen vino Jesucristo al mundo y por medio de Ella debe también reinar en el mundo.

MARIA ES UN MISTERIO:

a. a causa de su humildad.

2. La vida de María fue oculta. Por ello, el Espíritu Santo y la Iglesia la llaman Alma Mater. Madre oculta y escondida. Su humildad fue tan grande que no hubo para Ella anhelo más firme y constante que el de ocultarse a sí misma y a todas las creaturas, para ser conocida solamente de Dios.

3. Ella pidió pobreza y humildad. Y Dios, escuchándola, tuvo a bien ocultarla en su concepción, nacimiento, vida, misterios, resurrección y asunción, a casi todos los hombres. Sus propios padres no la conocían. Y los ángeles se preguntaban con frecuencia uno a otros ¿Quién es ésta?. Porque el Altísimo se la ocultaba. O, si algo les manifestaba de Ella, era infinitamente más lo que les encubría.

b. por disposición divina.

4. Dios Padre a pesar de haberle comunicado su poder, consintió en que no hiciera ningún milagro al menos portentoso durante su vida.
Dios Hijo a pesar de haberle comunicado su sabiduría consintió en que Ella casi no hablara.

Dios Espíritu Santo a pesar de ser Ella su fiel Esposa consintió en que los Apóstoles y Evangelistas hablaran de Ella muy poco y sólo cuanto era necesario para dar a conocer a Jesucristo.

c. por su grandeza excepcional.

5. María es la excelente obra maestra del Altísimo.

Quien se ha reservado a sí mismo el conocimiento y posesión de Ella.
María es la Madre admirable del Hijo. Quien tuvo a bien humillarla y ocultarla durante su vida, para fomentar su humildad, llamándola mujer, como si se tratara de una extraña, aunque en su corazón la apreciaba y amaba más que a todos los ángeles y hombres.

María es la fuente sellada, en la que sólo puede entrar el Espíritu Santo, cuya Esposa fiel es Ella.

María es el santuario y tabernáculo de la Santísima Trinidad, donde Dios mora más magnífica y maravillosamente que en ningún otro lugar del universo sin exceptuar los querubines y serafines: a ninguna creatura, por pura que sea, se le permite entrar allí sin privilegio especial.

6. Digo con los santos, que la excelsa María es el paraíso terrestre del nuevo Adán, quien se encarnó en él por obra del Espíritu Santo para realizar allí maravillas incomprensibles. Ella es el sublime y divino mundo de Dios, lleno de bellezas y tesoros inefables. Es la magnificencia del Altísimo, quien ocultó allí, como en su seno, a su Unigénito y con El todo lo más excelente y precioso.
¡Oh qué portentos y misterios ha ocultado Dios en esta admirable creatura, como Ella misma se ve obligada a confesarlo no obstante su profunda humildad ¡El Poderoso ha hecho obras grandes por mí! El mundo los desconoce porque es incapaz e indigno de conocerlo.

7. Los santos han dicho cosas admirables de esta ciudad Santa de Dios. Y, según ellos mismo testifican, nunca han estado tan elocuentes ni se han sentido tan felices como al hablar de Ella. Todos a una proclaman que:

· la altura de sus méritos, elevados por Ella hasta el trono de la Divinidad, es inaccesible;
· la grandeza de su poder, que se extiende hasta sobre el mismo Dios, es incomprensible.
· Y, en fin, la profundidad de su humildad y de todas sus virtudes y gracias es un abismo insondable.
· ¡Oh altura incomprensible! ¡Oh anchura inefable! ¡Oh grandeza sin medida! ¡Oh abismo impenetrable!

8. Todos los días, del uno al otro confín de la tierra, en lo más alto del cielo y en lo más profundo de los abismos, todo pregona y exalta a la admirable María. Los nueve coros angélicos, los hombres de todo sexo, edad y condición, religión, buenos y malos, y hasta los mismo demonios, de grado o por fuerza, se ven obligados por la evidencia de la verdad a proclamarla bienaventurada.

Todos los ángeles en el cielo dice San Buenaventura le repiten continuamente: "¡Santa, santa, santa María! ¡Virgen y Madre de Dios!" y le ofrecen todos los días millones y millones de veces la salutación angélica: "Dios te salve, María...", prosternándose ante Ella y suplicándole que, por favor, los honre con alguno de sus mandatos. "San Miguel llega a decir San Agustín aún siendo el príncipe de toda la milicia celestial, es el más celoso en rendirle y hacer que otros le rindan toda clase de honores, esperando siempre sus órdenes para volar en socorro de alguno de sus servidores".

9. Toda la tierra está llena de su gloria, particularmente entre los cristianos que la han escogido por tutela y patrona de varias naciones, provincias, diócesis y ciudades. ¡Cuántas catedrales no se hallan consagradas a Dios bajo su advocación! ¡No hay iglesia sin un altar en su honor, ni comarca ni religión donde no se dé culto a alguna de sus imágenes milagrosas, donde se cura toda suerte de enfermedades y se obtiene toda clase de bienes! ¡Cuántas cofradías y congregaciones en su honor! ¡Cuántos institutos religiosos colocados bajo su nombre y protección! ¡Cuántos congregantes en las asociaciones piadosas, cuántos religiosos en todas las Ordenes! ¡Todos publican sus alabanzas y proclaman sus misericordias!

No hay siquiera un pequeñuelo que, al balbucir el Avemaría, no la alabe. Ni apenas un pecador que, aunque obstinado, no conserve alguna chispa de confianza en Ella. Ni siquiera un solo demonio en el infierno que, temiéndola, no la respete.

MARÍA NO ES SUFICIENTEMENTE CONOCIDA

10. Es, por tanto, justo y necesario repetir con los santos: DE MARIA NUNQUAM SATIS. María no ha sido aún alabada, ensalzada, honrada y servida como se debe. Merece aún mejores alabanzas, respeto, amor y servicio.

11. Debemos decir también con el Espíritu Santo: "Toda la gloria de la Hija del rey está en su interior". Como si toda la gloria exterior que el cielo y la tierra le rinden a porfía, fuera nada en comparación con la que recibe interiormente de su Creador y que es desconocida a creaturas insignificantes, incapaces de penetrar el secreto de los secretos del Rey.

12. Debemos también exclamar con el Apóstol: "El ojo no ha visto, el oído no ha oído, a nadie se le ocurrió pensar..." las bellezas, grandezas y excelencias de María, milagro de los milagros de la gracia, de la naturaleza y de la gloria. "Si quieres comprender a la Madre dice un santo trata de comprender al Hijo. Pues Ella es digna Madre de Dios"

¡Enmudezca aquí toda lengua!

HAY QUE CONOCER MEJOR A MARIA.

13. El corazón me ha dictado cuanto acabo de escribir con alegría particular para demostrar que la excelsa María ha permanecido hasta ahora desconocida y que ésta es una de las razones de que Jesucristo no sea todavía conocido como debe serlo. De suerte que si el conocimiento y reinado de Jesucristo han de dilatarse en el mundo como ciertamente sucederá esto acontecerá como consecuencia necesaria del conocimiento y reinado de la Santísima Virgen, quien lo trajo al mundo la primera vez y lo hará resplandecer, la segunda.
(Para Mayor información sobre San Luis María Grignion de Montfort, visitar la página: http://www.corazones.org/)

sábado 21 de marzo de 2009

ORACION DE CONSAGRACION A CRISTO REY - S.S.León XIII


Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar; vuestros somos y vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente
nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.
Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos,
sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.

Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron.

Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz:

¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud,
a Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos!

Amén.

ORACION POR NOSOTROS LOS VENCIDOS


Dios, que recibes hasta la derrota
cuando ha luchado tanto el derrotado
que de su sangra la postrera gota
quedó sobre su costado taspasado.


Dios, que no despreciaste ni el desastre
cuando ha luchado un poco el desastrado
pero la ola, el viento, el rumbo, el lastre
y los astros no estaban de su lado.


Dios, a quien no lo aterra ni el derrumbe
cuando el escombro de lo derrumbado
dejó un pabilo, un hálito, una lumbre
con que encender incendio iluminado.


Dios, que eres capaz de alzar la ruina
cuando no amo su ruina el arruinado
cuando gime sobre ella y adivina
la huella en ella del primer pecado.


Que con dejar caer lo caedizo
no quedarías bien acreditado
harías como todos, como hizo
y el vulgo siempre desaconsejado.


Señor, que siempre amaste lo vencido
más que el triunfante desapoderado
porque incluso de lo ya fenecido
surge, si quieres, lo resucitado.


Rey cuyo corazón se va al herido
mas bien que al corazón acorazado
que más por el enfermo habrás venido
a nuestra tierra, que por el sanado.


Rey a quien no interesa la victoria
sino que sea el juego bien jugado
y más que los laureles de la historia
que salga alguno y sea buen soldado.


Que sobre la política contienda
no estas con uno ni con otro lado
y estás encima dando siempre rienda
al que se mata por un sueño honrado.


Mírame, oh Rey, mi vida dimediada
la flor de mi vivir ya dimediado
con este gran dolor en el costado
de no haber hecho nada, nada, nada.


De no haber hecho nada consecuente
a todo lo soñado y deseado
de no haber hecho nada equivalente
al gran honor del estandarte alzado.


Mírame, oh Rey, el hontanar vacío
el gran terreno yermo abandonado
y ven Tú mismo un día como un río
en mi vacío nunca resignado.


Ven Tú mismo, Señor, a mi hondo abismo
y no lo cures por apoderado
como creaste el mundo por Ti mismo
y portimismamente lo has salvado.


Porque si llego al ataúd sombrío
sin una flor en el peñon pelado
no eres injusto, porque nada es mio
pero no fueras tan santificado.


Pues fuera tato desaprovecha
doy un lance y un albur tan mal perdido
de hacer un gran milagro insospechado
diferente de todos los que han sido.


El más milagro y milagrez mas pura
el mas sencillo y simplemente dado
inmerecidamente regalado
a su creatura de la nuca dura.


Por el creador de todo lo creado


Padre Leonardo Castellani

viernes 6 de marzo de 2009

DELANTE DE LA CRUZ LOS OJOS MÍOS


Delante de la cruz los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando,
y sin ellos quererlo estén llorando,
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos quererlo estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,
quédeseme, Señor, el alma entera;
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera.
Amén.

Himno extraído de la Liturgia de las Horas.

Aprovechemos este tiempo de Cuaresma para meditar sobre el Misterio de Amor de Nuestro Cristo Crucificado, su Redención, su Dolor y Muerte...todo aquello que padeció para Salvarnos, su Gracia infinita que se derrama desde la Cruz.

Meditemos también en el dolor de María, nunca meditamos lo suficiente, sobre esa espada que atravesó su corazón y sobre su papel fundamental de Corredentora, al pie de la Cruz...

Nuestra Madre sigue mirando con dolor a sus Hijos, a los que ama ¡y quiere que se salven todos!

¡Cuál no será su dolor, al ver la Sangre Bendita de Cristo, derramada para Salvarnos, mientras nosotros sus Hijos continuamos en el camino de la perdición, perseveramos en nuestro pecado e iniquidad, nos arrepentimos superficialmente, no hacemos suficiente penitencia por nuestros pecados!

¡Cuál no será su dolor, al ver que nosotros que nos llamamos católicos, permanecemos tantas veces indiferentes frente al hambre de Verdad de nuestros hermanos, frente a nuestra pasividad y tibieza, nuestra pereza, nuestra falta de entrega y de valor!

Tengamos en esta Cuaresma, nuestra mirada fija en el Crucificado, y dejémonos redimir por su Gracia, aceptemos esa redención, crucifiquémonos con El en nuestra Cruz de cada día, y como María permanezcamos firmes al Pie de la Cruz, nuestro Corazón en sus manos.

sábado 28 de febrero de 2009

MAS GENEROSIDAD!

"La prudencia es, indudablemente, una virtud, pero no es virtud ni es cristiana si el cristiano hace de ella una comoda mampara para su tibieza y su pereza. Los cristianos cautelosos son, indudablemente cautelosos, pero no cristianos." (Sciacca: La Iglesia y la civilizacion moderna).

En mala hora aprendimos el aforismo "in medio virtus" ¡Y lo aprendimos mal! Nos quedamos solo con el lema sin querer entender lo que significaba; nos daba miedo ahondar en él. Nunca han querido estimularnos los teólogos a una vida mediocre con ese "justo medio" en que se halla la virtud. Esta es la verdadera interpretación. El justo medio es una cumbre entre dos posturas falsas. Asi por ejemplo, la fortaleza se encuentra entre el miedo y la temeridad.Es la comodidad la que nos ha dado esa segunda interpreción del justo medio: una postura burguesa entre dos aguas, con la que nos fabricamos un comodín que nos resuelve todos los caprichos. Entre todas las virtudes nos hemos quedado con una y la hemos llamado falsamente prudencia; una virtud cómoda que nos alienta en todas las ocasiones a quedarnos a mitad de camino. Circunstancias hay en la vida que exigen del hombre una postura claramente definida; no se permiten los titubeos, se es o no se es; sin términos meds. Y el católico, el cristiano de ahora, ha de tomar una posición clara y consciente en la lucha que se avecina, que promete ser gigantesca, porque, o emprendemos la aventura de hacer algo serio en esta vida, de acuerdo a nuestro ideal, para lo cual habremos de poner por obra y en tensión todas las facultades humanas de que gozamos, o tendremos que dejar de llamarnos cristianos. En las luchas del espíritu no se permiten los bandos neutrales ni los beligerantes, ni hay posibilidades de librarse por huida. Todos actuarán en una u otra posición. En la "tierra de nadie" solamente quedarán los cadaveres.
Pero hablan los "virtuosos" de ahora: "Sed prudentes, muy prudentes". "No derrochéis la vida"."Daros, pero con medida"."Los excesos, de cualquier orden que sean, pueden perjudicar vuestra juventud". "Prudencia, prudencia".
No queremos oírles. No les escuchéis.
Las virtudes teologales no tienen términos medios. No hagáis caso de esos consejos cobardes que no vienen de los teólogos sino de los tramposos. Es que podemos creer demasiado a Dios?Podemos confiar excesivamente en el Padre? Podemos en esta tierra amar con exceso a Cristo? No os dejéis engañar.
"Creemos lo increíble, confiaremos en lo imposible, ponremos nuestra razón en la misma Locura de la Cruz."

De estos prudentes dijo es Espíritu, por boca de Zacarías (XIII, 6): "Y le dirán...¿qué heridas son ésas que llevas en las manos? Y El responderá: Estas llagas que ensangrientan mis manos me las hicieron en la casa de aquellos que me amaban"
Abre tus ojos y te enamorarás del Dios que llegó a la locura de la Cruz. Mira: ¡La Cruz! ¡La Cruz! Abre tus oídos y escucha a los teólogos de la Verdad: era suficiente una sola gota de sangre de ese Enamorado, "la más ligera humillación de Cristo, un solo deseo que hubiera brotado de su corazón", para la redención completa de los mortales.
Y abrimos mucho los ojos para contemplarle. Y salivazos..., y el látigo..., una corona de espinas..."No hay dolor como su dolor". Y las bestias humanas se disputan su carne, su carne, que parece estiéercol. Y un clavo, y otro, y el cuerpo se contrae. Y su Humanidad resquebrajada y rota se queja ante su Padre, y un ladrón blasfema en sus oídos, y un griterío de risas, burlas, y de maldiciones...
¡Bastaba una sola gota, un solo deseo! Y se agolpan en nuestros ojos, rojos por el resplandor de la jauría que vocifera, escenas pasadas de las noches tristes de Jesús en las casas de los hombres.
El Señor habla n el Discuros Eucarístico pidiéndole por primera vez fe al pueblo, y desde entonces muchos de los discípulos le abandonaron. "¿Queréis marcharos vosotros también?", pregunta a los íntimos, a los Doce; allí está Judas, y no habla.
Judas hablará en la noche triste; en la oche de la desbandada de los que hasta entonces se han dicho "suyos". En el Huerto de los Olivos, hasta los escogidos duermen. Cargados de sueño tienen los ojos. Y Cristo suda gotas de sangre. Está despierto el traidor. NO hay fuego en los corazones de los Apóstoles. El único fuego en esa negrura...es de las antorchas de odio qe llevan los que se acercan para prender a Jesús.
Judas, "uno de los Doce", le besa...y todos huyeron. Antes pidió fe, y se le fueron muchos; ahora, al pedir sacrificio, ya no cuenta con nadie. El joven de la sábana en la noche oscura-su último amigo-también se escapará. Nadie, nadie le rodea. Está solo en medio de la furia.
Y el clamor va haciéndose cada vez mayor; "Y comenzaron a acusarle" (Pilato no halla delito alguno en este Hombre). "Pero ellos insistían más y más...". "Y todo el pueblo a una voz exclamó: Quítale la vida y suéltanos a Barrabás". (Habla de nuevo Pilatos para soltarle). "Pero ellos se pusieron a gritar: ¡Crucifícale!" (Y con esfuerzo se hace oir: "¿Qué mal ha hecho?"). "Mas ellos insistían con alaridos, pidiendo que le crucificasen". "Y aumentaba la gritería..."(Lucas, XXIII, 1-23).
"¿Por qué está roja tu túnica y tus vestidos, como los que pisan el vino en el lagar?" (Isaías, LXIII, 2).
"No ha habido nadie, ni un solo varón, que viniera a ayudarme" (Isaías LXIII 3 y 5).
No se asusta de pensar que sus discípulos le podemos decir: "Te has excedido, Señor: ¡una gota de tu sangre nos bastaba!".
¡Jesús! Quisiera ser gigante para impedir que se acerquen.
Quisiera ser la Luna para acompañarte en el camino.
Quisiera ser juguete para que Tú jugaras conmigo.
Que yo no descanse.
Que no me detenga.
Que no me enfríe.
No sé qué locuras hacer contigo.
Y junto a la Cruz hemos hecho el propósito concreto de no ser humanamente prudentes.
Si es grave el problema que afecta a los hombres de esta época, no creo que una generación de jóvenes tímidos le dé la solución precisa. Al menos no se la daría en lo que queda del siglo. Habría que esperar al siguiente. ¡Y no queremos esperar!
¿Quieres tú hacer algo por contagiar la Santa Locura a los otros, que hoy se burlan de ese nuestro Dios, desconocido?
Entre los locos se encuentra Pedro, el que negó conocer al Nazareno; y Santiago y Juan, los dormilones del Huerto; y Tomás, el que bien pudo ser el padre de los empiristas. Entre los locos se hallan los que discutieron en el camino sobre quién de ellos ocuparía el primer puesto en el Reino de los Cielos...entre las locas se encuentra ahora Magdalena, la que fue mujer de la vida.
¿No ves lo que puede la Gracia de Dios? No te asustes. Perseveraremos en nuestra locura, pediremos perdón por nuestra vida inútil, y el Señor nos dará fuerzas nuevas.
¡Adelante! Los santos de Dios deben luchar infatigablemente. ¡Y de prisa! ¡Muy de prisa! ¡Sin calma! ¡Al paso de Dios!

viernes 20 de febrero de 2009

LA PATRIA TE NECESITA....MANOS A LA OBRA!!!

Cuando nos ponemos a pensar en cómo está Nuestra Nación, nos sobrevienen mucha veces, sentimientos de tristeza y desazón...

Vemos tanta injusticia, tanta ineficiencia y corrupción en nuestros gobernantes, que sólo piensan en enriquecerse a costa de la Patria, jactándose de "defensores de los derechos humanos", cuando buscan asesinar hasta a los niños por nacer, levantando banderas de "democracia e igualdad": Sí, claro, una igualdad en la que todos igualmente estamos sin trabajo y sin dignidad, sin futuro. Gobernantes que con sus leyes buscan atacar sin cesar el orden natural y la familia! que familia?...lo que queda de ella, que está llamada a ser la "célula de la sociedad" Porque vemos cuántas trabas que se ponen a las familias, desde el desempleo, hasta la imposbilidad de tener un techo para vivir.

Vemos también el desfile de tantas ideologías falsas y caducas que pululan por nuestras universidades, desde grupos de izquierda, socialistas, con profesores y todo, llenando de mentiras nuestras cabezas y de odio nuestro corazón con las "luchas de clases", sumergiéndonos en un puro materialismo, cómo si sólo eso fuéramos: pura materia...(sólo por dar un ejemplo).

Y nuestros niños?? Qué decir de ellos! Cuando son pervertidos desde la televisión, el "ejemplo" de los mayores, una educación vacía de contenidos, una escuela donde no se inculca el amor a la Patria y lo nuestro, y donde encima se pretende comenzar a influenciarlos con una supuesta "educación sexual", que, como vemos por los resultados de otros países, sólo genera mayor libertinaje.

Aunque veamos tan negro el panorama, no debemos ceder ante la desesperanza: eso es lo que quiere el maligno, que lloremos y digamos que ya nada queda por hacer, que nos hundamos en lamentos, acertados tal vez, pero estériles...que no construyen y que destruyen todo lo que encuentran a su paso.
Somos jóvenes! Y debemos traer la esperanza a este mundo sumido en la tristeza y la resignación. No hablo de una esperanza vana, de esperar algo de los corruptos que hoy detentan el poder, de esta pseudo-democracia partidista. No! Hablo de la esperanza de que juntos podamos reconstruir nuestra Nación fundada en los valores cristianos que hoy están siendo pisoteados.
Debemos ser concientes que este mal actual surge de darle la espalda a Dios! Con la degradación moral de nuestra sociedad vienen asociados todo tipo de males, que son, lamentablemente, la justa consecuencia de nuestra obstinación en la iniquidad y nuestra cerrazón a la Verdad.


Tenemos mucho por hacer!!! Miremos nuestra nación, nuestra ciudad....Cuáles son las preocupaciones que tenemos los jóvenes de hoy? No estamos muchas veces desperdiciando nuestro tiempo y nuestra juventud, que son dones de Dios? Si miras al cielo y dices: "DIOS, QUE HAS HECHO POR MI PATRIA???" No tengas dudas, que El te responderá: TE HICE A TI! Si! Dios tiene un Plan para cada uno de nosotros, para que alcancemos nuestra Salvación y para que podamos ayudar a otros a alcanzarla! Para restaurar nuestra Nación Argentina, tal maltratada por hombres necios que llegados al poder sólo buscan su propio bien! Tenemos que formarnos y trabajar juntos en pos de una Nación verdaderamente cristiana, donde reine Cristo Nuestro Rey...pero cómo hacemos??

Primero conociéndonos, nuestros defectos y virtudes, nuestros talentos, que Dios nos ha dado para hacer fructificar.

Tenemos que cultivar una profunda vida de oración, con la piedra firme de los sacramentos: la Eucaristía frecuente y la confesión, y preguntar a nuestro Dios qué es lo que quiere de nosotros, a qué nos llama. Debemos escucharlo, pedirle incesantemente que nos muestre su Voluntad, que nos guíe.

Debemos formarnos, estudiar, leer, conocer nuestra religión y nuestro mundo, donde debemos actuar, nuestra sociedad, cada uno en el ámbito en que se sienta llamado...ser competentes, ser los mejos en lo que hagamos, no conformarnos con mediocridades y medias tintas.

Y que fruto de esa oración y de nuestra formación, nazca la acción. No podemos quedarnos con los brazos cruzados mientras nuestro país y nuestra ciudad gritan de dolor por la ineficiencia imperante, por el resultado de ideologías necias y virulentas que han infectado gran parte de nuestra Patria.

Pidamos a María Santísima de Guadalupe, Emperatriz de América, que nos ilumine y que nos ayude a trabajar codo a codo, unidos contra el mal, conciente de nuestra misión trascendente y de nuestra responsabilidad, recordando que llegará el día en que Dios, como Juez Supremos nos pedirá cuenta de nuestros actos.

Sólo así podremos poner nuestra parte para que el reinado social de Cristo no sea una linda utopía, sino una realidad.

jueves 22 de enero de 2009

CRISTO REY


Del Libro "Cristo ¿vuelve o no vuelve?" del Padre Leonardo Castellani


El año 1925, accediendo a una solicitd firmada por mas de 800 obispos, el Papa Pío XI instituyo para toda la Iglesia la festividad de Cristo Rey, fijada en el ultimo domingo del mes de octubre. Esta nueva invocación de Cristo, nueva y sin embargo tan antigua como la Iglesia, tuvo muy pronto sus mártires, en la persecución que la masonería y el judaísmo desataron en Méjico, con la ayuda de un imperialismo extranjero: sacerdotes, soldados, jóvenes de Acción Católica y aun mujeres que murieron al grito de "¡Viva Cristo Rey!".

Esta proclamación del poder de Cristo sobre las naciones se hacía contra el llmado liberalismo. El liberalismo es una peligrosa herejíia moderna que proclama la libertad y toma su nombre de ella. La libertad es un gran bien que, como todos los grandes bienes, sólo Dios puede dar; y el liberalismo lo busca fuera de Dios; y de ese modo sólo llega a falsificaciones de la libertad. Liberales fueron los que en el pasado rompieron con la Iglesia, maltrataron al Papa y quisieron edificar las naciones sin contar con Cristo. Son hombres que desconocen la perversidad profunda del corazón humano, la necesidad de una redención, y en el fondo, el dominio universal de Dios sobre todas las cosas, como Principio y como fin de todas ellas, incluso las sociedades humanas. Ellos son los que dicen: "Hay que dejar libres a todos", sin ver que el que deja libre a un malhechor es cómplice del malhechor. "Hay que respetar todas las opiniones", sin ver que el que respeta las opiniones falsas es un falsario. "La religión es un asunto privado", sin ver que, siendo el hombre naturalmente social, si la religión no tiene nada que ver con lo social, entonces no sirve para nada, ni siquiera para lo privado.

Contra este pernicioso error, la Iglesia arbola hoy la siguiente verdad de Fe: Cristo es Rey , por tres títulos, cada uno de ellos de sobra suficiente para conferirle un verdadero poder sobre los hombres. Es Rey por título de nacimiento, por ser Hijo Verdadero de Dios Omnipotente, Creador de todas las cosas; es Rey por título de mérito, por ser el Hombre más excelent que ha existido y existirá, y es Rey por título de conquista, por haber salvado con su doctrina y su sangre a la Humanidad de la esclavitud del pecado y del infierno.

viernes 16 de enero de 2009


Carta a los Amigos de la Cruz

[1] Ya que la divina Cruz me tiene escondido y me prohibe hablar, no me es posible -y tampoco lo deseo- hablaros, para manifestaros los sentimientos de mi corazón sobre la excelencia de la Cruz y las prácticas santas que os permitan uniros en la Cruz adorable de Jesucristo.
Sin embargo, hoy, el día último de mi retiro, salgo, por así decirlo, del encanto de mi interior, y trazo sobre este papel algunos breves dardos de la Cruz, para que atraviesen vuestros benditos corazones. Dios quisiera hacerlos penetrantes no con la tinta de mi pluma, sino con la sangre de mis venas. Pero, ay, aunque ella fuera necesaria, es demasiado criminal. Sea, pues, el Espíritu del Dios viviente la vida, la fuerza y la esencia de esta carta. Sea su unción santa su tinta. Sea mi pluma la divina Cruz, y sean el papel vuestros corazones.
[I.- Excelencia de la unión de los Amigos de la Cruz]
Amigos de la Cruz, estáis profundamente unidos, como otros tantos soldados crucificados, para combatir el mundo (+Gál 6,14). No huís vosotros de él, como los religiosos y religiosas, por temor a ser vencidos, sino que, como valerosos y bravos guerreros, avanzáis en el campo de batalla, sin retroceder un paso y sin volver la espalda. ¡Animo! ¡Combatid con valentía!
Uníos fuertemente, y vuestra unidad de espíritus y corazones será infinitamente más fuerte y más terrible contra el mundo y el infierno, que lo que pueda ser el ejército de un reino bien unido contra los enemigos del Estado. Si los demonios se unen para perderos, uníos vosotros para espantarlos. Si los avaros se unen para traficar y ganar oro y plata, unid vuestros esfuerzos para ganar los tesoros eternos, contenidos en la Cruz. Si los libertinos se unen para divertirse, uníos vosotros para sufrir.
[A. Grandeza del nombre de Amigos de la Cruz]
[3] Os llamáis Amigos de la Cruz. ¡Qué nombre tan grande! A mí me encanta y me deslumbra. Es más brillante que el sol, más alto que los cielos, más glorioso y solemne que los títulos más formidables de reyes y emperadores. Es el nombre sublime de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre al mismo tiempo. Es el nombre inconfundible del cristiano.
[4] Pero si su resplandor me deslumbra, no es menos cierto que su peso me espanta. Cuántas obligaciones inexcusa-bles y difíciles se encierran en ese nombre, según el mismo Espíritu Santo lo declara: «linaje elegido, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo adquirido» (1Pe 2,9).
Un Amigo de la Cruz es un hombre elegido por Dios entre los diez mil que viven según el sentido y la sola razón, para ser un hombre totalmente divino, que va más allá de la razón, y que se opone tajantemente a la mera inclinación sensible por una vida y una luz de pura fe y de amor ardiente a la Cruz.
Un Amigo de la Cruz es un rey omnipotente, es un héroe que triunfa sobre el demonio, el mundo y la carne en sus tres concupiscencias (+1Jn 2,16). Al amar las humillaciones, espanta el orgullo de Satanás. Al amar la pobreza, vence la avaricia del mundo. Al amar el dolor, mata la sensualidad de la carne.
Un Amigo de la Cruz es un hombre santo y separado de todo lo visible, cuyo corazón se eleva por encima de todo lo caduco y perecedero, y cuya conversación está en los cielos (Flp 3,20). Pasa por esta tierra como un extranjero y un peregrino, sin apegarse a ella, con indiferencia, y la pisa con menosprecio.
Un Amigo de la Cruz es una excelente conquista de Jesucristo, crucificado en el Calvario, en unión de su santa Madre. Es un Ben-Oni, hijo del dolor, o un Ben-Ja-mín, hijo de la diestra [o Buenaventura: Gén 35,8], nacido de su corazón dolorido, venido al mundo a través de su costado traspasado, y vestido en la púrpura de su sangre. Marcado por su origen sangriento, no respira sino cruz, sangre y muerte al mundo, a la carne y al pecado, y vive aquí abajo oculto en Dios por Jesucristo (Rm 6,11; +1 Pe 2,24).
En fin, un perfecto Amigo de la Cruz es un verdadero porta-Cristo, o mejor, un Jesucristo, que puede decir con toda verdad: «ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gál 2,20).
[5] Mis queridos Amigos de la Cruz, ¿sois vosotros por vuestras acciones lo que significa vuestro grandioso nombre? ¿O al menos tenéis un auténtico deseo y una verdadera voluntad de venir a serlo, con la gracia de Dios, a la sombra de la Cruz del Calvario y de Nuestra Señora de los Dolores? ¿Usáis los medios necesarios para conseguirlo? ¿Habéis entrado en el verdadero camino de la vida (Prov 6,23; 10,17; Jer 21,8), que es la vía estrecha y espinosa del Calvario? ¿O es que camináis, sin daros cuenta, por el camino ancho del mundo, que conduce a la perdición (Mt 7,13-14)? ¿Ya sabéis que existe una vía que parece derecha y segura para el hombre, pero que lleva a la muerte (Prov 14,12)?
[6] ¿Sabéis distinguir bien entre la voz de Dios y de su gracia, y la voz del mundo y de la naturaleza? ¿Escucháis claramente la voz de Dios, nuestro Padre bueno, que, después de haber maldecido tres veces a cuantos siguen los deseos del mundo, «¡ay, ay, ay de los habitantes de la tierra!» (Ap 8,13), os llama con todo amor, tendiéndoos los brazos, «¡apartáos, pueblo mío!» (Núm 16,21; Is 52,11; Ap 18,4), pueblo mío elegido, queridos Amigos de la Cruz de mi Hijo; apartáos de los mundanos, que han sido maldecidos por mi Majestad, excomulgados por mi Hijo (+Jn 17,9), y condenados por mi Espíritu Santo (+16,8-11)?
¡Cuidado con sentaros en su pestilente cátedra! ¡No acudáis a sus reuniones! ¡No vayáis por sus caminos (Sal 1,1)! ¡Huid de la inmensa e infame Babilonia (Is 48,20; Jer 50,8; 51,6.9.45; Ap 18,4)! ¡No escuchéis otra voz ni sigáis otras huellas que las de mi Hijo bienamado! Yo os lo di para que sea vuestro camino, vuestra verdad, vuestra vida y vuestro modelo: «escu-chadle» (Mt 17,5; 2Pe 1,17).
¿Escucháis a este amable Jesús? Cargado con su Cruz, os grita: ¡«venid detrás de mí» (Mt 4,19), y seguidme, que «quien me sigue no anda en tinieblas» (Jn 8,12)! «¡Animo!: yo he vencido al mundo» (16,33).


[C. «Que cargue con su cruz»]
[18] «Que cargue con su cruz», con la suya propia. Que ese tal, que ese hombre, esa mujer excepcional -«toda la tierra, de un extremo al otro, no alcanzaría a pagarle» (Prov 31,10]-, tome con alegría, abrace con entusiasmo y lleve sobre sus hombros con valentía su cruz, y no la de otro; -su propia cruz, aquélla que con mi sabiduría le he hecho, en número, peso y medida exactos (+Sab 11,21]; -su cruz, cuyas cuatro dimensiones, espesor y longitud, anchura y profundidad, tracé yo por mi propia mano con toda exactitud; -su cruz, la que le he fabricado con un trozo de la que llevé sobre el Calvario, como expresión del amor infinito que le tengo; -su cruz, que es el mayor regalo que puedo yo hacer a mis elegidos en esta tierra; -su cruz, formada en su espesor por la pérdida de bienes, humillaciones y desprecios, dolores, enfermedades y penas espirituales, que, por mi providencia, habrán de sobrevenirle cada día hasta la muerte; -su cruz, formada en su longitud por una cierta duración de meses o días en los que habrá de verse abrumado por la calumnia, postrado en el lecho, reducido a la mendicidad, víctima de tentaciones, sequedades, abandonos y otras penas espirituales; -su cruz, constituída en su anchura por todas las circunstancias más duras y amargas, unas veces por parte de sus amigos, otras por los domésticos o los familiares; su cruz, en fin, compuesta en su profundidad por las aflicciones más ocultas que yo mismo le infligiré, sin que pueda hallar consuelo en las criaturas, pues éstas, por orden mía, le volverán la espalda y se unirán a mí para hacerle padecer.
[19] «Que la cargue», que la cargue: no que la arrastre, ni que la rechace o la recorte o la oculte. Es decir, que la lleve en lo alto de la mano, sin impaciencia ni tristeza, sin quejas ni murmuraciones voluntarias, sin componendas ni miramientos naturales, y sin sentir por ello vergüenza alguna o respetos humanos.
«Que la cargue», es decir, que la lleve marcada en su frente, diciendo aquello de San Pablo: «en cuanto a mí, no quiera Dios que me gloríe sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo» (Gál 6,14], mi Maestro.
Que la lleve sobre sus hombros, a ejemplo de Jesucristo, para que la cruz venga a ser el arma de sus conquistas y el cetro de su imperio (Is 9,6-7].
En fin, que él la grabe en su corazón por el amor, para transformarla así en zarza ardiente, que día y noche se abrase en el puro amor de Dios, sin consumirse (+Ex 3,2].
[20] «La cruz». Que cargue con la cruz, pues nada hay tan necesario, nada tan útil, tan dulce ni tan glorioso, como padecer algo por Jesucristo (+Hch 5,41].
[1. Nada tan necesario]
[Para los pecadores]
[21] En realidad, queridos Amigos de la Cruz, todos sois pecadores. Entre vosotros no hay ninguno que no merezca el infierno (+Prov 24,16; 1Jn 1,10] -y yo más que ninguno-. Pues bien, es necesario que nuestros pecados sean castigados en este mundo o en el otro.
Si Dios, de acuerdo con nosotros, los castiga en éste, el castigo será amoroso: la misericordia, que reina en este mundo, será quien castigue, y no la rigurosa justicia; será, pues, un castigo suave y pasajero, acompañado de consolaciones y méritos, y seguido de recompensas en el tiempo y la eternidad.
(22] Pero si el castigo necesario a los pecados que hemos cometido queda reservado para el otro mundo, será entonces la justicia implacable de Dios, que todo lo lleva a sangre y fuego, la que ejecute la condena. Castigo espantoso (+Heb 10,31], indecible, incomprensible: «¿quién conoce la vehemencia de tu ira?» (Sal 89,11]; castigo sin misericordia (Sant 2,13], sin mitigación, sin méritos, sin límite y sin fin. Sí, no tendrá fin: ese pecado mortal de un momento que cometisteis; ese mal pensamiento voluntario que escapó a vuestro cuidado; esa palabra que se llevó el viento; esa acción diminuta que violentó la ley de Dios, tan breve, serán castigados eternamente, mientra Dios sea Dios, con los demonios en el infierno, sin que ese Dios de las venganzas se apiade de vuestros espantosos tormentos, de vuestros sollozos y lágrimas, capaces de hendir las rocas. ¡Padecer eternamente, sin mérito alguno, sin misericordia y sin fin!
[23] Queridos hermanos y hermanas míos, ¿pensamos en esto cuando padecemos alguna pena en este mundo? ¡Qué felices somos de hacer un cambio tan dichoso, una pena eterna e infructuosa por otra pasajera y meritoria, llevando esta cruz con paciencia! ¡Cuántas deudas nos quedan por pagar! ¡Cuántos pecados cometidos! Para expiar por ellos, aun después de una contrición amarga y de una confesión sincera, será necesario que suframos en el purgatorio durante siglos enteros, por habernos contentado en este mundo con algunas penitencias tan ligeras! ¡Ah! Cancelemos, pues, nuestras deudas por las buenas en este mundo, llevando bien nuestra cruz. En el otro, todo habrá de ser pagado por las malas, hasta el último céntimo (Mt 5,26], hasta una palabra ociosa (12,36). Si lográramos arrancar de las manos del demonio el libro de la muerte (+Col 2,14), donde ha señalado todos nuestros pecados y la pena que les es debida, ¡qué debe tan enorme encontraríamos! ¡Y qué felices nos veríamos de sufrir años enteros aquí abajo, con tal de no sufrir un solo día en la otra vida!
[Para los amigos de Dios]
¿No os preciáis, mis amigos de la Cruz, de ser amigos de Dios o de querer llegar a serlo? Decidíos, pues, a beber el cáliz que hay que apurar necesariamente para ser hecho amigo de Dios: «bebieron el cáliz del Señor y llegaron a ser amigos de Dios» [Breviario antiguo]. Benjamín, el preferido, halló la copa, mientras que sus hermanos sólo hallaron trigo (Gén 44,1-12). El predilecto de Jesucristo poseyó su corazón, subió al Calvario y bebió en su cáliz: «¿podéis beber el cáliz?» (Mt 20,22). Excelente cosa es anhelar la gloria de Dios; pero desearla y pedirla sin resolverse a padecerlo todo es una locura y una petición insensata: «no sabéis lo que pedís» (ib.)... «Es necesario pasar por muchas tribulaciones» (Hch 14,22)... Sí, es una necesidad, es algo indispensable: hemos de entrar en el reino de los cielos a través de muchas tribulaciones y cruces.
[Para los hijos de Dios]
[25] Os gloriáis con toda razón de ser hijos de Dios. Gloriáos, pues, también de los azotes que este Padre bondadoso os ha dado y os dará más adelante, pues el castiga a todos sus hijos (Prov 3,11-12; Heb 12,5-8; Ap 3,19). Si no fuérais del número de sus hijos amados -¡qué desgracia, qué maldición!-, seríais del número de los condenados, como dice San Agustín: «quien no llora en este mundo, como peregrino y extranjero, no puede alegrarse en el otro como ciudadano del cielo». Si Dios Padre no os envía de vez en cuando alguna cruz señalada, es que ya no se cuida de vosotros: está enfadado con vosotros, y os considera como extraños y ajenos a su casa y su protección; os mira como hijos bastardos, que no merecen tener parte en la herencia de su padre, ni son dignos tampoco de sus cuidados y correcciones (+Heb 12,7-8).
[Para los discípulos de un Dios crucificado]
Amigos de la Cruz, discípulos de un Dios crucificado: el misterio de la Cruz es un misterio ignorado por los gentiles, rechazado por los judíos (1Cor 1,23), y despreciado por los herejes y los malos católicos; pero es el gran misterio que habéis de aprender en la práctica de la escuela de Jesucristo, y que sólamente en su escuela lo podéis aprender. En vano buscaréis en todas las escuelas de la antigüedad algún filósofo que lo haya enseñado. En vano consultaréis la luz de los sentidos y de la razón: sólamente Jesucristo puede enseñaros y haceros gustar este misterio por su gracia victoriosa.
Adiestráos, pues, en este ciencia sublime bajo la guía de un Maestro tan excelente, y poseeréis todas las demás ciencias, pues ésta las contiene a todas en grado eminente. Ella es nuestra filosofía natural y sobrenatural, nuestra teología divina y misteriosa, nuestra piedra filosofal que, por medio de la paciencia, cambia los metales más groseros en preciosos, los dolores más agudos en delicias, la pobreza en riqueza, las humillaciones más graves en gloria. Aquel de vosotros que sabe llevar mejor su cruz, aun cuando fuere un analfabeto, es el más sabio de todos.
Escuchad al gran San Pablo, que vuelto del tercer cielo, donde aprendió misterios ocultos a los mismos ángeles, asegura que no sabe ni quiere saber otra cosa que a Jesús crucificado (1Cor 2,2). Alégrate, pues, tú, pobre idiota, y tú, humilde mujer sin talento ni ciencia: si sabéis sufrir con alegría, sabéis más que cualquier doctor de la Sorbona, que no sepa sufrir tan bien como vosotros (+Mt 11,25).
[Para los miembros de Jesucristo]
[27] Sois miembros de Jesucristo (1Cor 6,15; 12,27; Ef 5,30). ¡Qué honor! Pero ¡qué necesidad hay en ello de sufrir! Si la Cabeza está coronada de espinas (Mt 27,29) ¿estarán los miembros coronados de rosas? Si la Cabeza es escarnecida y cubierta de barro en el camino del Calvario ¿se verán los miembros cubiertos de perfumes sobre un trono? Si la Cabeza no tiene dónde reposar (8,20), ¿descansarán los miembros entre plumas y edredones? Sería una mostruosidad inaudita. No, no, mis queridos Compañeros de la Cruz, no os engañéis: esos cristianos que veis por todas partes, vestidos a la moda, en extremo delicados, altivos y engreídos hasta el exceso, no son verdaderos discípulos de Jesús crucificado. Y si pensárais de otro modo, ofenderíais a esa Cabeza coronada de espinas y a la verdad del Evangelio. ¡Ay, Dios mío, cuántas caricaturas de cristianos, que pretenden ser miembros del Salvador, son sus más alevosos perseguidores, pues mientras con la mano hacen el signo de la Cruz, son en realidad sus enemigos!
Si de verdad os guía el espíritu de Jesucristo, y si vivís la misma vida que esta Cabeza coronada de espinas, no esperéis otra cosa que espinas, azotes, clavos, en una palabra, cruz; pues es necesario que el discípulo sea tratado como el maestro y el miembro como la Cabeza (Jn 15,20). Y si el cielo os ofrece, como a Santa Catalina de Siena, una corona de espinas y otra de rosas, elegid como ella la corona de espinas, sin vacilar, y hundidla en vuestra cabeza, para asemejaros a Jesucristo [Leyenda maior 158].

martes 30 de diciembre de 2008

El Misterio de la Nochebuena (fragmentos) - Edith Stein

"No sabemos lo que el Niño Dios nos tiene reservado en esta tierra y tampoco debemos preguntarnoslo antes de tiempo. Solo una cosa es cierta: que todo lo que sucede a quienes aman al Señor es para su propio bien. Y ademas, que los caminos que nos conducen al Salvador traspasan los limites de la vida terrena."El sequito del Hijo de Dios hecho hombre: Todos nosotros hemos sentido alguna vez una felicidad en la Nochebuena, aun cuando el cielo y la tierra todavia no se han unido. La estrella de Belen es todavia hoy una estrella en la noche oscura. Apenas dos dias despues se quita la Iglesia las vestiduras blancas y se reviste de color de la sangre, al cuarto dia del morado de la tristeza. San esteban, el Protomartir, el primero que siguio al Señor en el martirio y los Santos Inocentes de Belen y de Juda, los niños de pecho brutalmente degollados por los soldados de Herodes, son el cortejo del Niño del Pesebre. ¿Que significa esto? ¿Donde esta el jubilo de los ejercitos celestiales? ¿Donde la callada beatitud de la Nochebuena? ¿Donde la paz sobre esta tierra? "Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". Pero no todos tienen buena voluntad.Es por eso que el Hijo del Eterno Padre tuvo que bajar desde la grandeza de su gloria a la pequeñez de la tierra, ya que el misterio de la iniquidad la habia cubierto de las sombras de la noche.Las tinibleas cubrian la tierra y El vino sobre nosotros como la luz que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no,lo recibieron. A aquellos que lo recibieron, les trajo El la luz y la paz, la paz con el Padre en el Cielo, la paz con todos aquellos que igualmente son hijos de la luz y del Padre celestial y la profunda e intima paz del corazon. Pero de ninguna manera la paz con los hijos de las tinieblas. El Principe de la paz no les trae a ellos la paz sino la espada. Para ellos es El piedra de tropiezo, contra la cual chocan y se estrellan.Esta es una verdad dificil y muy seria que no debemos encubrir con el poetico encanto del Niño de Belen. El misterio de la Encarnacion y el misterio del mal estan muy intimamente unidos.

domingo 14 de diciembre de 2008

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE: EMPERATRIZ DE AMÉRICA


Benedicto XVI reconoce el corazón guadalupano de Latinoamérica



Invita a preparar espiritualmente la Navidad

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 14 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI rindió homenaje este domingo al corazón mariano de los católicos latinoamericanos, uniéndose así a las celebraciones en torno a la fiesta de la Virgen de Guadalupe, que tuvo lugar el 12 de diciembre.

Más de seis millones de personas, según autoridades del Gobierno de la Ciudad de México, visitaron este domingo el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América, en la capital.

El Santo Padre invitó a los fieles de lengua española a preparar "el Nacimiento de Jesucristo, príncipe de la Paz" "intensificando la plegaria, avivando la alegría interior y dedicándoos a la escucha meditativa de la Palabra de Dios, para después transmitirla con sencillez a los demás".

"Confío esta hermosa tarea a la maternal protección de la Virgen María, tan presente en estos días en el corazón de las queridas Naciones latinoamericanas bajo la advocación de Guadalupe", concluyó el Santo Padre.

Reflexión:

María aparece a San Juan Diego y se muestra como Madre.

Es la imagen de la mujer del Apocalípsis: "Una mujer vestida de sol, con una corona de doce estrellas, y con la luna bajo sus pies".

Y la vemos "encinta", la cinta negra que tiene en su cintura nos muestra que está embarazada, María quiere que Jesús nazca en el corazón de cada Americano y de cada Argentino. Aprovechemos la cercanía de esta Navidad y preparemos nuestro corazón para que en nosotros nazca el Salvador.

"Juanito, Juan Dieguito": ASI SE DIRIGE LA VIRGEN DE GUADALUPE A SUS HIJOS, NOS NOMBRA A CADA UNO POR NUESTRO NOMBRE, CON UNA DULZURA INIGUALABLE, TRATANDONOS COMO VERDADERMENTE SOMOS, NIÑOS PEQUEÑOS A LOS OJOS DE LA FE.
NOS LLAMA EN DISMINUTIVO, CON LA TERNURA CARACTERÍSTICA DE LAS MADRES.
PERO, ¿A QUÉ NOS LLAMA? A DAR TESTIMONIO A LOS DEMÁS DE SU MATERNIDAD, A DECIRLE A TODOS QUE MARIA ES NUESTRA MADRE Y NOS TRATA CON EL MAYOR DE LOS CARIÑOS.
NOS LLAMA TAMBIEN A AMARLA TIERNAMENTE, EN UN AMOR DE CONFIANZA Y FE.
¿No estoy yo aquí?, ¿No soy tu Madre?, ¿No estás bajo mi sombra?, ¿No estás por ventura en mi regazo?: AHORA NUESTRA MADRE NOS INTERROGA, QUIERE QUE NOS ENTREGUEMOS DEL TODO A ELLA, QUIERE NUESTRA CONFIANZA TOTAL EN SU PERSONA. ¡CUÁNTAS VECES NOS OLVIDAMOS DE ELLA!, ¡CUÁNTAS VECES OLVIDAMOS QUE ESTA A NUESTRO LADO, EN NUESTRA COMPANÍA! ¡CUÁNTAS VECES OLVIDAMOS QUE ES NUESTRA MADRE Y POR LO TANTO QUIERE TRATARNOS Y QUE LA TRATEMOS TIERNAMENTE!, ¡CUANTAS VECES OLVIDAMOS ESTAR BAJO SU SOMBRA PROTECTORA DE LAS INSIDIAS DEL ENEMIGO Y DE TODO MAL!

HAGAMOS LA RECONFORTANTE PRACTICA DE PONERNOS CADA DIA EN SU REGAZO, PARA QUE SEA ELLA QUIEN DIRIJA NUESTRAS VIDAS, QUE SEA ELLA LA QUE NOS LLAME POR NUESTRO NOMBRE A LIBRAR EL BUEN COMBATE DIARIO DE LA FE.


PABLO, 12/12/08 ROSARIO - ARGENTINA.

"COMBATID POR CRISTO, EL VERDADERO REY"
VIVA CRISTO REY!
VIVA SANTA MARIA DE GUADALUPE!
VIVA LA PATRIA!


HISPANIDAD Y CRISTIANDAD


Discurso pronunciado en el Teatro «Colón»,
de Buenos Aires, el día 12 de octubre de 1934,
en la velada conmemorativa del «Día de la Raza»
por el Cardenal Gomá Tomás,
arzobispo de Toledo y Primado de España.

¿Qué parte tuvo España en el descubrimiento de América? ¿Llevó bien o mal la obra de la conquista y colonización? ¿Sacó España de su obra todo el partido a que tenía derecho? O, por el contrario, ¿fué una codiciosa explotadora de lo que la casualidad, más que su valer, pusiera en sus manos?
Y esto sí que, en esta Fiesta de la Raza, quiero hacerlo con lealtad de caballero español y con celo de Obispo, que en todo debe procurar el esplendor de la Cruz que lleva sobre el pecho y la glorificación de Jesucristo, de quien es Apóstol. Mi tesis, para la que quiero la máxima diafanidad, es ésta:
América es la obra de España. Esta obra de España lo es esencialmente de catolicismo. Luego hay relación de igualdad entre hispanidad y catolicismo, y es locura todo intento de hispanización que lo repudie.
El ideal lo proclamaba la gran Isabel la Católica en su lecho de muerte, cuando dictaba al escribano real su testamento: «Atraer los pueblos de Indias y convertirlos a la Santa Fe Católica.» Nuestro gran Lope pondrá más tarde este doble ideal en boca del conquistador de Méjico:
Al Rey, infinitas tierras,
A Dios, infinitas almas.
¡Excelsos destinos los de España en la historia, señores! Dios quiso probarla con el hierro y el fuego de la invasión sarracena; ocho siglos fué el baluarte cuya resistencia salvó la cristiandad de Europa; y Dios premió el esfuerzo gigante dando a nuestro pueblo un alma recia, fortalecida en la lucha, fundida en el troquel de un ideal único, con el temple que da al espíritu el sobrenaturalismo cristiano profesado como ley de la vida y de la historia patria. El mismo año en que terminaba en Granada la reconquista del solar patrio, daba España el gran salto transoceánico y empalmaba la más heroica de las reconquistas con la conquista más trascendental de la historia.
América es la obra de España por derecho de invención. Colón, sin España, es genio sin alas. Sólo España pudo incubar y dar vida al pensamiento del gran navegante, que luchó con nosotros en Granada; a quien ampararon los Medinaceli, a quien alentó en la Rábida el P. Marchena, a quien dispensó eficaz protección mi insigne predecesor el gran Cardenal Mendoza; que halló un corazón como el de Isabel y hombres bravos para saltar de Palos a San Salvador. Sin España no hubiese pasado de sueño de poeta o de remembranza de una vieja tradición la palabra de Séneca: «Algunos siglos más, y el océano abrirá sus barreras: una vasta comarca será descubierta, un mundo nuevo aparecerá al otro lado de los mares, y Tule no será el límite del universo.»
Al descubrimiento sigue la conquista. Cuando se funda –ha dicho alguien– no se sabe lo que se funda. Cuando España, el día del Pilar de 1492, abordaba en las playas de San Salvador, no sabe que tiene a uno y otro lado de sus naves diez mil kilómetros de costa y un continente con cuarenta millones de kilómetros cuadrados. Ignora que lo pueblan millones de seres humanos, partidos en cien castas, con una manigua de idiomas más distintos entre sí que los más diversos idiomas de Europa. No sabe que la antropofagia, la sodomía, los sacrificios humanos, son las grandes lacras de Aztecas y Pieles Rojas, Caribes y Guaraníes, Quechuas, Araucanos y Diaguitas. No importa: España es pródiga, no cicatera; tiene el ideal a la altura de su pensamiento cristiano; no mide sus empresas por sus ventajas, y se lanzará con toda su alma a la conquista del Nuevo Mundo.
Se ha acusado a España de codicia en la obra de la conquista: Auri rabida sitis –decía en frase exagerada Pedro Mártir– a cultura hispanos avertit. España, no; muchos españoles, sí, vinieron a las Américas tras el cebo del oro; como acá vinieron muchos extranjeros mezclados con las expediciones españolas; como muchos otros, piratas, para quienes era mucho más cómodo desvalijar los galeones que regresaban a España con el botín. Pero el oro vino más tarde; antes tuvieron que pasar los españoles por la dura prueba de la miseria y del clima tropical que los diezmaba.
¡Que los españoles fueron crueles! Muchos lo fueron, sin duda; pero ved que la dureza del soldado, lejos de su patria y ante ingentes masas de indígenas, había de suplir el número y las armas de que carecía. Y ved que la primera sangre derramada sobre aquella tierra virgen, es la de los treinta y nueve españoles de la Santa María, primeros colonos de América, sacrificados por los indios de la Española.
Al esfuerzo español surgieron, como por ensalmo, las ciudades, desde Méjico a Tierra del Fuego, con la típica plaza española y el templo, rematado en Cruz, que dominaba los poblados. Fundáronse universidades que llegaron a ser famosas, en Méjico y Perú, en Santa Fe de Bogotá, en Lima y en Córdoba de Tucumán, que atraía a la juventud del Río de la Plata. Con la ciencia florecían las artes; la arquitectura reproduce la forma meridional de nuestras construcciones, pero recibe la impresión del genio de la raza nueva; y el gótico, el mudéjar, el plateresco y el barroco de Castilla, León y Extremadura, logran un aire indígena al trasplantarse a las florecientes ciudades del Nuevo Mundo. La pintura y la escultura florecen en Méjico y Quito, formando escuela; trabajan los pintores españoles para las iglesias de América, y particulares opulentos legan sus colecciones de cuadros a las ciudades americanas. Fomentan la expansión de la cultura la sabia administración de Virreyes y Obispos, las Audiencias, castillo roquero de la justicia cristiana, los Cabildos y encomiendas, que forman paulatinamente un pueblo que es un trasunto del pueblo colonizador.
Porque esta es la característica de la obra de España en América: darse toda, y darlo todo, haciendo sacrificios inmensos que tal vez trunquen en los siglos futuros su propia historia, para que los pueblos aborígenes se den todos y lo den todo a España; resultando de este sacrificio mutuo una España nueva, con la misma alma de la vieja España, pero con distinto sello y matiz en cada una de las grandes demarcaciones territoriales.
Con la fusión de lengua vino la fusión, mejor, la transfusión de la religión. Porque el español, hasta el aventurero, llevaba a Jesucristo en el fondo de su alma y en la médula de su vida, y era por naturaleza un apóstol de su fe. Se ha dicho que el conquistador español, mostrando al indio con la izquierda un Crucifijo y blandiendo en su diestra una espada, le decía: «Cree o mueres.» ¡Mentira! Esto puede denunciar un abuso, no un sistema. La palabra cálida de los misioneros, su celo encendido y sus trazas divinas, su amor inexhausto a los pobres indios fueron, por la gracia, los que arrancaron al alma india de sus supersticiones horribles y la pusieron a los pies del Dios Crucificado.
Y a todo esto siguió la transfusión del ideal: el ideal personal del hombre libre, que no se ha hecho para ser sacrificado ante ningún hombre ni siquiera ante ningún dios, sino que se vale de su libertad para hacer de sí mismo un dios, por la imitación del Hombre-Dios. Y el ideal social, que consiste en armonizarlo todo alrededor de Dios, el Super Omnia Deus, para producir en el mundo el orden y el bienestar y ayudar al hombre a la conquista de Dios.
Esto es la suma de la civilización, y esto es lo que hizo España en estas Indias. Hizo más que Roma al conquistar su vasto imperio; porque Roma hizo pueblos esclavos, y España les dio la verdadera libertad. Roma dividió el mundo en romanos y bárbaros; España hizo surgir un mundo de hombres a quienes nuestros Reyes llamaron hijos y hermanos. Roma levantó un Panteón para honrar a los ídolos del Imperio; España hizo del panteón horrible de esta América un templo al único Dios verdadero. Si Roma fué el pueblo de las construcciones ingentes, obra de romanos hicieron los españoles en rutas y puentes que, al decir de un inglés hablando de las rutas andinas, compiten con las modernas de San Gotardo; y si Roma pudo concentrar en sus códigos la luz del derecho natural, España dictó este Cuerpo de las seis mil leyes de Indias, monumento de justicia cristiana, en que compite la grandeza del genio con el corazón inmenso del legislador.
Tal es la América que hizo España; una extensión de su propio ser, logrado con el esfuerzo más grande que ha conocido la Historia: Nueva España, Nueva Granada, Nueva Extremadura, Nueva Andalucía, Nueva Toledo, son la réplica, aquende el Atlántico, de la España vieja, su verdadera madre. Y a tal punto llegó el amor de esta madre que, como dice un historiador francés, todo su afán fué modificar sus leyes con el designio de hacer a sus nuevos vasallos más felices que a los propios españoles.
II
La obra de España, obra de catolicismo
Yo debiera demostraros ahora que la obra de España fué, antes que todo, obra de catolicismo. No es necesario. Aquí está el hecho, colosal. Al siglo de empezada la conquista, América era virtualmente cristiana. La Cruz señoreaba, con el pendón de Castilla, las vastísimas regiones que se extienden de Méjico a la Patagonia; cesaban los sacrificios humanos y las supersticiones horrendas; templos magníficos cobijaban bajo sus bóvedas a aquellos pueblos, antes bárbaros, y germinaban en nuevos y dilatados países las virtudes del Evangelio. Jesucristo había triplicado su reino en la tierra.
Porque España fué un Estado misionero antes que conquistador. Si utilizó la espada fué para que, sin violencia, pasara triunfante la Cruz. La tónica de la conquista la daba Isabel la Católica, cuando a la hora de su muerte dictaba al escribano real estas palabras: «Nuestra principal intención fué de procurar atraer a los pueblos dellas (de las Indias) e los convertir a Nuestra santa fe catholica.» La daba Carlos V cuando, al despedir a los Prelados de Panamá y Cartagena, les decía: «Mirad que os he echado aquellas ánimas a cuestas; parad mientes que deis cuenta dellas a Dios, y me descarguéis a mí.» La dieron todos los Monarcas en frases que suscribiría el más ardoroso misionero de nuestra fe. La daban las leyes de Indias, cuyo pensamiento oscila entre estas dos grandes preocupaciones: la enseñanza del cristianismo y la defensa de los aborígenes.
España mandó a América lo más selecto de sus misioneros. Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Jesuítas, acá enviaron hombres de talla y de fama europea.
Los mismos conquistadores se distinguieron tanto por su genio militar como por su alma de apóstoles. Pizarro, que funda la ciudad de Cuzco «en acrescentamiento de nuestra sancta fee catholica»; Balboa, que al descubrir el Pacífico, que no habían visto ojos de hombre blanco, desde las alturas andinas, hinca su rodillas y bendice a Jesucristo y a su Madre y espera para Dios la conquista de aquellas tierras y mares; Menéndez de Avilés, el conquistador de la Florida, que promete emplear todo lo que fuere y tuviere «para meter el Evangelio en aquellas tierras», y otros cien, no hicieron más que seguir el espíritu de Colón al desembarcar por vez primera en San Salvador: «Yo –dice el Almirante–, porque nos tuvieran mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se convertiría a nuestra Santa Fe con amor que no por fuerza, les di unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo.»
La misma nomenclatura de ciudades y comarcas, con la que se formaría un extenso santoral; las sumas enormes que al erario español costaron las misiones y que el P. Bayle hace montar, en tres siglos, a seiscientos millones de pesetas; esta devoción profunda de América a la Madre de Dios, en especial bajo la advocación de Guadalupe, trasplantada de la diócesis de Toledo a las Américas por los conquistadores extremeños; y –¿qué más?– esta tenacidad con que la América española, desde Méjico, la mártir, hasta el Cabo de Hornos, sostiene la vieja fe contra la tiranía y las sectas, por encima del huracán del laicismo racionalista, ¿qué otra cosa es más que argumento invicto de que la forma sustancial de la obra de España en América fué la fe católica? Arrancadla de España y América, y no digo que nos quedamos sin la llave de nuestra historia, acá y allá, sino que nos falta hasta el secreto del descubrimiento del Nuevo Mundo, que arrancó de los ignotos mares España, misionera antes que conquistadora, en el pensamiento político del Estado.
Y faltará el secreto de la raza, de la hispanidad, que, o es palabra vacía, o es la síntesis de todos los valores espirituales que, con el catolicismo, forman el patrimonio de los pueblos hispanoamericanos.
América es obra nuestra; esta obra es esencialmente de catolicismo. Luego hay relación de igualdad entre raza o hispanidad y catolicismo.
La raza, la hispanidad, es algo espiritual que trasciende sobre las diferencias biológicas y psicológicas y los conceptos de nación y patria. Si la noción de catolicidad pudiese reducirse en su ámbito y aplicarse sin peligro a una institución histórica que no fuera el catolicismo, diríamos que la hispanidad importa cierta catolicidad dentro de los grandes límites de una agrupación de naciones y de razas. Es algo espiritual, de orden divino y humano a la vez, porque comprende el factor religioso, el catolicismo en nuestro caso, por el que entroncamos con el catolicismo «católico», si así puede decirse, y los otros factores meramente humanos, la tradición, la cultura, el temperamento colectivo, la historia, calificados y matizados por el elemento religioso como factor principal; de donde resulta una civilización específica, con un origen, una forma histórica y unas tendencias que la clasifican dentro de la historia universal.
Entendida así la hispanidad, diríamos que es la proyección de la fisonomía de España fuera de sí y sobre los pueblos que integran la hispanidad. Es el temperamento español, no el temperamento fisiológico, sino el moral e histórico, que se ha transfundido a otras razas y a otras naciones y a otras tierras y las ha marcado con el sello del alma española, de la vida y de la acción española. Es el genio de España que ha incubado el genio de otras tierras y razas, y, sin desnaturalizarlo, lo ha elevado y depurado y lo ha hecho semejante a sí. Así entendemos la raza y la hispanidad.

Himno al Libertador General Jose Francisco de San Martin

Himno al General San Martín

Yerga el Ande su cumbre más alta,
dé la mar el metal de su voz
y entre cielos y nieves eternas
se alza el trono del Libertador

Suenen claras trompetas de gloria
y levanten un himno triunfal,
que la luz de la historia
agiganta la figura del Gran Capitán.

De las tierras del Plata a Mendoza,
de Santiago a la Lima gentil
fue sembrando en la ruta laureles
a su paso triunfal, San Martín.

San Martín, el señor de la guerra,
por secreto designio de Dios,
grande fue cuando el sol lo alumbraba
y más grande en la puesta del sol.

¡Padre augusto del pueblo argentino,
héroe magno de la libertad!
A tu sombra la patria se agranda
en virtud, en trabajo y en paz.

¡San Martín! ¡San Martín! Que tu nombre
honra y prez de los pueblos del sur
aseguren por siempre los rumbos
de la patria que alumbra tu luz.

(Música: Arturo Luzzatti - Letra: Segundo M. Argarañáz)

martes 25 de noviembre de 2008

¡CATÓLICO!

¿Tienes conciencia del don incomparable que Dios, Padre Misericordioso, te concedió el día de tu Bautismo, al hacerte Hijo de la Iglesia, UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA, fundada por JESUCRISTO, su Divino Hijo, sobre la roca de Pedro, animada siempre por el Espíritu Santo, acompañada por la Virgen Santísima, y necesaria para salvarse?
¡Ama apasionadamente a la Iglesia, porque es tu Madre, te dió la vida sobrenatural, te alimenta, te instruye, te educa, te sana, te protege y te acompaña hasta tu muerte abriéndote las puertas del Cielo, la Patria Trinitaria y eterna de los bienaventurados!
¡Alaba, respeta, obedece, sirve y defiende a la Iglesia, Reina de las Naciones y Esposa hermosísima del Rey de reyes, de cuyo costado abierto en la Cruz nació místicamente como "nueva Eva"!
¡Conoce y da a conocer la historia fecunda y maravillosa de la Iglesia (sin escandalizarte de las miserias de sus hijos, que son de nuestra misma naturalezaa); los innumerables tesoros de cultura y arte; la sabiduría inagotable de su Magisterio, los escritos y las vidas heroicas de sus santos, nuestros modelos, nuestros modelos!
Y no olvides nunca que en todas partes, re-presentas a la Iglesia y debes dar un gozoso testimonio de católico convencido, comprometido y perseguido, con ardor misionero y ecuménico, a fin de que pronto se haga realidad aquel anhelo del Corazón de Jesús:
"HABRÁ UN SÓLO REBAÑO, UN SÓLO PASTOR"(Jn 10,16)

¡VIVA LA IGLESIA CATÓLICA!
¡VIVA EL PAPA!
¡VIVAN NUESTROS PASTORES!

Padre José Luis Torres Pardo
Instituto Cristo Rey

viernes 7 de noviembre de 2008

LA CABALLERÍA: LA FUERZA ARMADA AL SERVICIO DE LA VERDAD DESARMADA


Fe y Milicia

Suele afirmarse en nuestros días que el espíritu evangélico es incompatible con la condición militar. Esto conduce por lo común a una serie de oposiciones dialécticas invariablemente falsas. Así, el mensaje cristiano queda reducido a una pasiva aceptación de cualquier cosa, a condición de que se mencione genéricamente la “fraternidad”, el “amor” o algún otro tópico por el estilo, cuanto más vagamente mejor. A su vez, el estado militar se reduce al ejercicio ciego de la violencia, descontando que ella será siempre sinónimo de abuso y atropello.

En este mundo de imprecisos “derechos humanos” y de “adultez de la humanidad”, que desconoce las nociones de Orden y Jerarquía; que, de espaldas a la Realeza de Cristo, ha identificado el progreso con la apostasía, subordinando la Justicia a la comodidad y la Verdad a la conveniencia; que descree del amor a la Patria, procurando un mundialismo utópico y un paraíso en la tierra, mientras que hipócritamente se perpetran las peores atrocidades en este mundo, pues, es lógico que la figura del soldado resulte tan insoportable como extemporánea, y que se pretenda también que resulte anticristiana.

Porque el auténtico soldado sabe que “milicia es la vida del hombre sobre la tierra”, que hay bienes que no son mediatizables ni negociables, y por los cuales es preciso estar dispuesto a dar la vida; que los pueblos y las naciones crecen cuando combaten contra la infidelidad a sus misiones y contra lo que se oponga a su verdadero destino; y que hay una violencia legítima cuando se ofrece y se derrama la sangre en defensa de Dios y del Orden por Él instaurado.

En el plano religioso las consecuencias son igualmente serias: se pretende reducir la doctrina cristiana a una serie de recetas para asegurar una promiscua convivencia. De este modo, el cristiano deberá ser ecléctico y anodino, adaptable a todo y con todo reconciliable; capaz de rápidos cambios de puntos de vista y de múltiples transacciones, aunque resulten contradictorias. Nada suscitará su rechazo frontal ni moverá su cólera. La norma será el tipo humano edulcorado y sumiso. El lema, pedir perdón por un pasado presuntamente intolerante y cerril.

El Pacifismo

El pacifismo es anticristiano, porque no puede recibir otro nombre todo aquello que conlleve renunciar a la justicia y a la verdad en aras de la conveniencia; todo lo que suponga preferir una existencia pacata y sin sobresaltos a la necesidad de librar el Buen Combate.

“La verdadera voluntad cristiana de paz es fuerza (sintetizaba Pío XII). No debilidad o cansada resignación. La voluntad cristiana de paz es fuerte como el acero”. Y, recientemente ha sido Juan Pablo II el que recordó que “los pueblos tienen el derecho y aún el deber de proteger, con medios adecuados, su existencia y su libertad contra el injusto agresor”. No hay paz sin desafío y valentía, sin esfuerzo y ardor.

El verdadero caballero, lucha y confía en Dios, y a la manera de Santa Juana de Arco, exclama:

"Los soldados batallarán y Dios dará la victoria"

Los diez mandamientos de la caballería:

1) Creerás en todo lo que te enseña la Iglesia y observarás todos sus mandamientos.

No se podía ser caballero si no se era verdaderamente cristiano. El caballero era un hombre que reconocía que por encima de la fuerza existían unos valores a los cuales pretendía consagrarse. Sabía que cuanto realizaba en la dura tarea de armas, lo hacía últimamente por Dios. Los mandamientos que regían su vida llevaban el sello militar y el sello cristiano indisociablemente unidos.

2) Protegerás a la Iglesia.

3) Tendrás respeto por todas las debilidades y te constituirás en su defensor.

4) Amarás al país en que has nacido.

5) No retrocederás ante el enemigo.

6) Harás a los infieles una guerra sin cuartel.

7) Cumplirás exactamente tus deberes feudales, si no son contrarios a la ley de Dios.

8) No mentirás, serás fiel a la palabra empeñada.

9) Serás generoso y harás larguezas a todos.

10) Serás, siempre y por doquier, el campeón del derecho y del bien contra la injusticia y el mal.

lunes 3 de noviembre de 2008

PARA LOS INQUIETOS Y PARA LOS REBELDES...

La vida es un juego maravilloso en el que siempre ganan los Enamorados, los Afanosos, los Ambiciosos. NO HAY NADA INÚTIL EN LA VIDA. Las contrariedades, los obstáculos, las dificultades, esos acontecimientos que según el sentir general de las gentes llevan un sigo - en la lucha por la Vida, los podemos convertir en signos + trazando fuertemente la vertical de nuestro deseo.
¿Tú eres de los jóvenes que se conforman con la vida corriente e insulsa de los otros mortales?
¿Tú eres de los que siguen el rito cansino y aburrido de la mayoría de los hombres, siempre lento de los tibios, de los aburguesados, de los que no están acostumbrados a mirar a las alturas?

Entonces...este libro no es para vos...

PARA LOS INQUIETOS Y PARA LOS REBELDES QUE NO SE CONFORMAN CON SU VIDA NI CON LA DE LOS DEMÁS.
PARA LOS VIOLENTOS, QUE SON LOS QUE ARREBATARÁN LA GLORIA.
PARA LOS QUE SABEN QUE SE LOGRA LA VIDA AL ENTREGAR LA VIDA.
PARA LOS JÓVENES CON IDEALES QUE NO TIENE TECHUMBRE.
"ESTAS CRISIS MUNDIALES, SON CRISIS DE SANTOS"
TIENE UNA SOLUCIÓN, TIENE QUE TENERLA.
SOLUCIÓN QUE ENCONTRAMOS EN EL CRISTIANISMO Y EN SU EVANGELIO.
¡NO SEAS PESIMISTA!
ENTRE LOS ESCOMBROS DE LA HUMANIDAD DOLIENTE HAY JÓVENES QUE GUARDAN EL SECRETO DE LA RESOLUCIÓN DE ESTA CRISIS.
¡NO ME DIGAS QUE SON POCOS! SON SUFICIENTES PARA FORMAR UN PUEBLO NUEVO Y GRANDIOSO: CORAZONES LLENOS DE DIOS, JÓVENES CON CORAJE, EXTREMADAMENTE APASIONADOS DE DIOS, JÓVENES LOCOS, LLENOS DE FE, LLENOS DE ESPERANZAS, LLENOS DE AMOR.
¡QUÉ GRAN SECRETO NOS TRAEN!
ESPERA UN POCO...UN POCO NADA MÁS...Y VERÁS SURGIR AQUÍ Y ALLÁ A ESOS SANTOS DE HOY, PONIENDO A CRISTO EN LA CUMBRE DE TODAS LAS NOBLES ACTIVIDADES HUMANAS, TODAS, TODAS.
NO OLVIDES QUE ESE DIOS ESCONDIDO CONTINUA SIENDO EL DIOS QUE UN DÍA SE HIZO NIÑO PARA JUGAR CON LOS HOMBRES, QUE OTRO DÍA SE HIZO HOSTIA PARA ALIMENTAR A LOS LEPROSOS...
SI ALGÚN DÍA NOS ENCONTRAMOS POR EL MUNDO, PREGÚNTAME POR ESAS NUEVAS LOCURAS DE DIOS. TE LAS CONTARÉ ENTERAS Y TE ENAMORARÁS....ELLAS PUEDEN ANIMARTE A ENCONTRAR EL GRAN CAMINO PARA TU REBELDÍA, PARA TUS INQUIETUDES, PARA TU DESCONTENTO, PARA TU INSATISFACCIÓN SANTA DE HIJO DE DIOS...
(El Valor Divino de lo Humano, P. Jesús Urteaga)

miércoles 15 de octubre de 2008

"REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES"